lunes, abril 25, 2005
ahora estoy en www.lacoctelera.com/paginaenblanco, no sé si me voy a quedar o sólo voy de visita...
domingo, abril 24, 2005
salir corriendo
Ayer no fui a verla porque me quedé en tu casa. Y hoy me arrepiento. Tenía que haber ido. Aunque sólo fuera a verla. No soy de las que van a pedir autógrafos ni dedicatorias en los libros. Ni siquiera a ella. Pero hoy me arrepiento. Total me quedé en tu casa y luego sólo tenía ganas de irme. Sólo tenía ganas de llegar a casa y comerme un yogur. Eso y lavarme la cara. Eso y ponerme el pijama. Y dormir. Pero sola. Cuando te duermes y yo no tengo sueño me aburro. Y me imagino que estoy en otra parte, con lola o con mis amigas tomando café. O en una fiesta emborrachándome, cosa que ya no hago. A veces no estoy bien en ninguna parte. Y sólo quiero salir corriendo.
viernes, abril 22, 2005
cuando no me ves
Cuando estoy mucho tiempo contigo se me olvida la sensación de libertad que da el coger la moto sola y dar vueltas por la ciudad. Subir por Passeig de Gràcia, bajar por Rambla de Catalunya, coger Pelayo, la Vía Laietana y llegar al mar. Y tumbarme en la arena aunque haga frío y ese viento que me enreda todo el pelo y me lo deja hecho un asco. Luego me lo tocas y me preguntas que dónde he estado. Y yo, como si te estuviera ocultando algo, te miro y no te contesto. No te cuento mi secreto. No quiero que sepas todo lo que me gusta hacer cuando no me ves.
jueves, abril 21, 2005
adicta
Tengo una adicción. Viene conmigo a todas partes y se pone dentro de todos mis calcetines. Menos de los negros. En esos no quiere entrar. Mi adicción no tiene nombre propio. Ni apellidos. No es extranjera ni de mi casa. Es verde. Por decir un color. Suele aparecer cada día, a todas horas. Y lo hace sola. Una vez la acompañaste y luego no querías soltar su mano. Yo me enfadé porque la quería sólo para mí. No sé compartirla. Al final te quedaste pero ya sabes que no pasó nada. Pusiste tu mano en mi culo y así nos quedamos.
miércoles, abril 20, 2005
¿te apetece dormir conmigo esta noche?
Ojalá vinieras un día y me dijeras que algo ha cambiado. Que no tienes el pelo blanco y que vistes como antes. Que aún puedes levantarme y preguntarme si me encuentro bien, si mi barriga hace ruidos por la noche. Ojalá vinieras sin que te llamara. Aunque olvidara tu nombre. Aunque te pusiera otro. Podría no reconocer con quien me acuesto pero sí con quien duermo. Y me apetece.
martes, abril 19, 2005
abecedario
Trabajar es un coñazo. Me aburre tanto. No me interesa en absoluto. A quién puede interesarle. Claro que los hay, los hay que les va la vida en el trabajo y contestan al teléfono de esa manera tan simpática, encantados de haberse conocido trabajando allí. Yo borde no soy, camuflo mi me importa una mierda lo que me estás diciendo con una sonrisa y así todos contentos, que tampoco es plan de agobiar al personal. Luego se llena todo de mal humor y no puedes ni andar porque no se ve nada entre tanto nubarrón gris. Y eso no me gusta. A mí me gusta quedarme sentada mirando cómo escribes con lápiz y papel. Me gusta ver por dónde empiezas la a, si le haces rabo a la b y si la m tiene dos o tres puentes, pero lo que más me gusta es ver cómo enlazas las letras. Y me da por empezar a hacer dictados como los que nos hacían en el cole. Te siento a una mesa y te dicto lo que me da la gana. Y creo que te aburres soberanamente, pero me da igual. Son mis cinco minutos de no aburrimiento. Esos y los que paso escribiendo.
lunes, abril 18, 2005
del limbo
A veces me gusta acelerar y pensar que voy a salir volando, que me voy a pegar una ostia que me va a llevar a otra carretera lejana, llena de nieve en la cuneta y con un frío que pela. Pienso que los peatones son bolos y yo la pelota esa enorme donde metes los dedos para tirarlos todos al suelo. Y acelero, acelero y voy a tirarlos a todos pero no lo hago, claro. No quiero hacerles daño. Aunque si me pusieras a algún pavo real quizás aceleraría. Aquí hay muchos. Y se pavonean todos. A veces también me gusta pensar que soy tan libre que voy a hacer lo que me dé la gana con quien me dé la gana. Y me imagino en una playa de palmeras tumbada al sol leyendo mientras tú me acaricias la espalda. Y no quiero tener ese sueño, tengo que ser mala. Y acostarme hoy contigo sin besarte. Como la pretty woman. Tengo que encontrar esa parte masculina que todas llevamos dentro. Y dejar de pensar en cosquillas. Pero eso sólo me pasa a veces. Las otras más veces vivo en el limbo.
miércoles, abril 13, 2005
balas perdidas
He tenido hijos con algunos de mis novios y les he puesto nombres difíciles de pronunciar. He viajado a muchos países y he comprado montones de regalos. Me he visto viviendo en diferentes pisos en diferentes barrios con distintos coches y perros sin raza. Me han regalado flores y un caramelo de chocolate. He pasado fines de semana en la cama pidiendo comida a domicilio. Me he ido en una furgoneta con 100 canciones y tu mano en mi rodilla. He abierto la ventana durante meses esperando tu olor. Me he tumbado en un jardín sin luna y he nadado sin sol. He abierto los brazos y he cerrado las piernas pero otras veces las he abierto y luego se han cerrado los brazos. No creo llevar la palabra compromiso escrita en mi frente, aunque cuando te conozca piense un nombre, un país, un regalo, un piso, un perro, una flor, un caramelo. Aunque antes de que me digas nada yo ya lo habré pensado todo. Aunque siempre empiece historias que ni yo sé si quiero empezar. Son balas perdidas. Aunque antes de pensar ya me encuentre enredada entre tus brazos y con la rampa en el pie frío y tú acariciándome la espalda. Y me vea cenando en un restaurante hablando de relaciones y de tipos de personas y momentos de la vida. Pensando en besarte y al segundo en si me gustas lo suficiente. Y besarte. Y quedarme y salir dormida por la mañana para ir a trabajar. Y pensar en otra persona y en qué es lo que de verdad quiero. Si no lo tengo.
lunes, abril 11, 2005
plástico fino
Hoy no tengo ganas de que me hables. Casi no tengo ganas ni de que me mires. Menos aún de que me toques. Tampoco me apetece verte, pero esto no puedo evitarlo. Tampoco puedo evitar tener que sonreírte si me haces alguna broma. No me apetece reírme. Esta noche casi no he dormido. Casi no he comido. Hoy podría convertirse todo el cielo en una nube que no me enteraría. Puedo empezar a quererte en un segundo pero al siguiente puede que ya no. Por eso no te lo digo. Y la pelota cada vez es más grande y no encuentro la aguja de cristal para petarla. ¿La tienes tú? Si la tienes tú haz algo porque sino va a estallar sola y no quiero ver mi cara llena de trozos de plástico rojo.
sábado, abril 09, 2005
el golpe de gracia
ven cuando yo no pueda verte ataca por detrás vuelve cuando esté dormido cuando no pueda defenderme te puedes acercar para terminar conmigo... no tengo nada que ofrecerte ataca sin piedad ven con todos tus amigos para que no pueda moverme mientras que tú me das hasta terminar conmigo... y si me dañas como has hecho no me voy a vengar puedes darlo por supuesto... acaba de una vez con esto esta es tu oportunidad para terminar conmigo... porque si me das un respiro o si me dejas levantarme después lo vas a lamentar...
hoy les dejo la palabra a ellos, a los planetas
viernes, abril 08, 2005
te haré reina de un jardín de rosas
Hay días en que las cosas no salen como a ti te gustaría. Y llueve. Y la cama es el mejor sitio. Debajo de un edredón muy gordo, tapada hasta la cabeza. Y sola. Muy sola. Sin nadie soplándote al oído. Y es que yo no voy a contarte adónde vas, sino cómo andas.
miércoles, abril 06, 2005
as de copas
Imagina un corazón muy grande y muy rojo. ¿Lo tienes? Vale. Ahora divídelo en pedazos. Tantos como tú quieras. Dale un nombre a cada uno y cuélgale una etiqueta con un hilo muy fino. ¿Lo tienes? Vale. Pinta cada pedazo de un color distinto. Colores o muy suaves o muy fuertes. No dejes que el rojo pierda del todo su esencia. Que se note que estaba allí. ¿Lo tienes? Vale. Túmbate un momento. No pienses ni en el corazón ni en los pedazos ni en los nombres ni en los colores. Levanta una pierna y estírala tanto como puedas. ¿Puedes? Vale. Imagina que toca el techo y que empiezas a elevarte. ¿Si? Vale. Volvemos. Tienes el corazón delante. Sigue pintando. Sólo deja de pintar cuando consigas elevarte, cuando consigas separar tu corazón de tu mente.
martes, abril 05, 2005
semáforos
Cuando voy en moto tengo envidia de los semáforos. Todos allí quietos, totalmente sincronizados. Uno verde, otro rojo, uno naranja. Uno que le cede unos segundos al otro para que el embalao tenga tiempo de pasar sin meterse una ostia con el otro embalao. Me dan envidia. Todos están en el mismo tiempo. Todos saben su función. Cada uno sabe en qué punto está el otro. No hacen falta preguntas ni miradas, muchos ni se miran. Están de espaldas, pero da igual. Lo saben. Una vez vi cómo discutían. No los semáforos, sino las luces. Se bajaron del palo porque todas querían el color naranja. El ámbar. El que nunca es permanente y su estado es un estado de cambio. Y pensé que ése era mi color. Pero no me subí al semáforo. Le di la espalda hasta que la luz verde vino a buscarme.
lunes, abril 04, 2005
no sé
Acabo de prohibirme dos palabras en mi vocabulario. Voy a tener que hacer un gran esfuerzo pero tengo que dejar de usarlas. Crean adicción. Son dos palabras vacías, sin significado, no aportan nada a ninguna conversación. Bueno una cosa sí, que eres idiota. Y no quiero crear una imagen distorsionada. Una cosa es que sea idiota y sólo lo sepa yo y otra es que lo sepan todos. Quería empezar contando cuantas veces al día las uso, en cuantos escritos y en cuantos orales pero no voy a hacerlo. Me sentiría más idiota aún. Esta noche, mientras ande por la calle, las pondré en una bolsa de plástico, en una de aquellas cutre y roñosa, y haré un nudo enorme para que no puedan salir. Me pararé en un semáforo y les daré una patada para ver cómo llegan las palabras a esa línea que separa lo que se puede decir en voz alta y lo que no se puede decir jamás. Y cuando vea que han llegado, me daré la vuelta, me haré una coleta para que no se vuelvan a agarrar a mi pelo y volveré a casa. Y cuando me preguntes qué quiero hacer te diré lo que quiero hacer y cuando me preguntes qué pienso te diré lo que pienso. Así que prepárate para no volver a ver mi cara de idiota.
viernes, abril 01, 2005
pies desnudos
Los cigarrillos con los pies desnudos son los mejores. Y eso que no fumo. Me gustaba antes, cuando todas fumábamos. El piti nos servía de excusa para no ir a clase, para salir a la calle, para quedarnos sentadas a la mesa después de comer o de cenar, para contarnos algo íntimo. Nos poníamos cómodas y nos fumábamos un cigarrillo. Descruzábamos las piernas, nos incorporábamos hacia la mesa, poníamos el codo encima y sosteníamos el pitillo entre los dos dedos. Como si fuera importante. Como si fuera el momento del cigarro. Nos sentábamos en la ventana del patio de la universidad y sólo necesitábamos un paquete de cigarrillos y nuestros cafés. Y nos contábamos la noche en que tal nos besó, cuando nos tocó, si nos gustó. Si tuvimos un orgasmo o un por favor termina ya. Hablábamos de los zapatos que nos queríamos comprar y de la ropa interior de colores que nos pondríamos. Controlábamos los movimientos del chico de nuestra cabeza y siempre teníamos algo por lo que reír o algo para quejarnos. Estábamos todo el día juntas con todo contado y recontado. Y aún así nunca nos sobrábamos. Ni nos sobramos ahora.
jueves, marzo 31, 2005
miércoles, marzo 30, 2005
de viaje
Yo estaba sentada en la sala de embarque y delante mío había tres chicas con espasmos de risas entrecortados. En algún momento se me escapó a mí la risa de oirlas hablar de su viaje. A una la llamaban Samantha por la de Sexo en NY, serie que yo no he visto y que no sé a qué personaje se refiere, pero por lo que oí debe de ser una especie de debora hombres. La otra llevaba el cuello marcado y una tercera le decía algo de la caidita de roma. Y lloraban de la risa. Y se me escapó a mí. Entonces me miraron y me hicieron una mueca de complicidad pero siguieron a lo suyo. Hablaban de una que creo que no estaba allí, que debió de coger una buena borrachera porque se pasaron el domingo en el sofá viendo una peli y levantándose de vez en cuando a ver si ya había dejado de vomitar. Una de ellas no paró de comer guarradas y luego las otras dos tuvieron que aguantar su barriga. Creo que esta fue la serena del viaje. Creo que tenía a alguien en su cabeza. Pero no paraba de reír. Y decía que tenía que haber grabado la entrada triunfal de la de las marcas al llegar a casa por la mañana. La esperaban las tres a la puerta haciendo la ola, una medio desnuda, la otra con el pelo de cresta y la tercera saliendo de la ducha. Gritando. Y risas. Yo intentaba imaginarme las escenas que iban contando y me apeteció haber estado allí. Las cuatro en el lavabo, una pintándose, la otra peinándose, la tercera poniéndose las bragas y la de la caidita explicando su noche. Y todas preguntando. Nada, que voy a ver un capítulo de Sexo en NY. Porque luego ya cogimos el avión y quería sentarme cerca del pelanas de Bob Dylan. Y soñé en irme al lavabo con él y ser un poco Samantha.
Y como dice Family nos iremos en un viaje infinito con esa tonta sensación de libertad...
Y como dice Family nos iremos en un viaje infinito con esa tonta sensación de libertad...
martes, marzo 29, 2005
me preguntarás
No escribiré su nombre, no describiré su gesto, no te hablaré de cómo anda ni de su pelo. Me llamarás desde donde estés para preguntarme por él, por sus manos, por sus pies. Me preguntarás en qué lado de la calle prefiere andar y en qué lado de la cama prefiere dormir. Querrás saber si pela la naranja de una sola tira y qué música escucha antes de dormir. Te intrigará saber si me hace reír, si me coge de la mano mientras conduce, si pone los pies encima de la mesa cuando ve la tele, si le gusta el queso y el yogur. Tendrás curiosidad por su olor, por su color, por su número. Me preguntarás si es de los que quieren o de los que se dejan querer. Si me duele. Querrás saber qué película vería miles de veces y en qué escena me besaría. Si me mira a los ojos y me acaricia la cara. Si se peina.
sábado, marzo 19, 2005
flaca
Sólo tengo dos palabras para explicar la noche de ayer: im-presionante. Dicen que las penas vienen todas juntas, pues va a ser que las alegrías también. Has dormido con una mano en mi barriga sin que te haya dicho nada, has hecho todo lo que me gusta sin ni siquiera saberlo. Ahora sólo necesito que me dé el sol en la cara. Y que venga el hambre, que hace días que se ha ido.
miércoles, marzo 16, 2005
un día libre
Yo creo que el día 15 de marzo nacerá mi hija. Tiene que pasar algo grande otro 15 de marzo. El día de ayer no fue real, yo creo que no lo fue del todo. Y hoy me merecía el día libre. Para reaccionar. Para pensar. Para asimilar. Y para no correr. Una alegría tan grande tienes que dosificártela porque sino se te come. No lo puedo describir y me siento Bustamante gritando qué fuerte qué fuerte mámaaaaaaa. Tengo que ampliar mi vocabulario, el de las alegrías al menos. Llegué a casa tarde después de quedar contigo, que no sé cómo saldrás, y de pasarme por casa de anita a contárselo todo. Estábamos las dos histéricas como si estuviéramos durmiendo y tuviéramos el mismo sueño esa noche. Y nos reímos mucho. De mis preguntas, de sus caras. Luego llegué a casa y abrí una carta que no me podía creer. Y me quedé colgada del teléfono hasta las tantas. No me he podido dormir pensando no en lo que me ha ocurrido sino con quien he tenido ganas de compartirlo. Y me quedo con eso. Con los que sé que están.
